Mi destacado de Naukas Bilbao 2018: “Os voy a contar una historia”, por Carlos Briones.

CARTEL-BILBAO-REDDUX

Llega septiembre y con él la cita ineludible en Bilbao. Desde que descubrí Naukas hace ya cinco años que no fallo a la cita: unas veces me he pedido fiesta en el trabajo para llegar a la sesión del viernes y otras no he tenido más remedio que tomar el primer vuelo del sábado, que me deposita en la ciudad con los primeros rayos de sol y me permite llegar cuando la cola empieza apenas a formarse y aún acallar mi estómago con un necesario desayuno. Durante estos años he visto a Naukas crecer, trasladarse desde el modesto paraninfo de la Universidad al impresionante auditorio del palacio Eukalduna, con capacidad para más de dos mil personas.

Naukas son charlas de 10 minutos sobre ciencia, contadas por científicos, aderezadas con humor e imaginación. Aunque es inexacto definirlas como simple charlas, porque a veces se cantan, se representan o se juegan con el público. Y aunque hay eventos parecidos lo que hace únicas a las charlas de Naukas es que el rigor y profundidad de los temas tienen igual peso que la diversión y el espectáculo. No hay tema que no pueda abordarse, parece que tanto mejor cuanto más complicado, arriesgado o aburrido pueda parecer: mayor es la satisfacción al conseguir que el público lo entienda y se divierta: historias de  muerte de las estrellas, de astronautas que comerán flores, de la imposibilidad de ser imparciales, de cómo cabrear a un matemático, de ciencia LGTBIQ, de cómo nos van a salvar la vida, del spin, de pelotas, de murcianos…Y es también reflexión sobre el papel de la ciencia, el pasado y el futuro de la humanidad.

Y lo mejor de Naukas Bilbao es que no acaba cuando finaliza la última charla: te llevas a casa a los divulgadores que has descubierto, empiezas a mirar sus blogs, sus videos o charlas y buscar sus libros en bibliotecas y  librerías, y a los veteranos que ya conocías les acabas admirando aún más.

En Naukas 2018 he escuchado de nuevo muy buenas charlas, pero si tuviera que escoger una es la de Carlos Briones. Porque a pesar de ser una historia conocida nos la contó como nadie la había contado, porque fue como pasar de ver la televisión en blanco y negro a verla en color, porque el discurso no tenía una sola palabra de menos ni una pausa de más. Porque fue ciencia y arte reunidas en perfecta armonía, el ejemplo perfecto de cómo la ciencia puede llegar a emocionar. Disfrutad de la charla: Os voy a contar una historia

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